Por qué el sistema de ganancias está entrando en crisis

Una mujer que dio positivo en la prueba del coronavirus es llevada al Centro Médico de la Universidad de Nebraska, el viernes 6 de marzo de 2020. Fue transferida del Hospital Metodista de Omaha en una cápsula de aislamiento dentro de una ambulancia.

Wall Street ha estado en una montaña rusa sin precedentes, con grandes oscilaciones en ambas direcciones todos los días durante más de una semana, una volatilidad no vista desde noviembre de 1929. El mercado bursátil tuvo la mayor caída en un día el 16 de marzo de 2020 —casi un 13 por ciento—algo histórico.

La caída no solo afecta a los grandes inversionistas– bancos grandes, corporaciones y fondos de cobertura—sino también a los planes de retiro 401(k) y ahorros ligados al mercado.

Los negocios ya empezaron a despedir trabajadores y reducir horas. “Alrededor del 18 por ciento de los adultos informaron que habían sido despedidos o que sus horas de trabajo se habían reducido”, informó el Los Angeles Times del 17 de marzo.

Los precios del petróleo cayeron a casi $20 por barril el 18 de marzo, por debajo de los $60 hace solo tres meses.

Están culpando a la pandemia del Covid-19. Miles de personas han perdido la vida y cientos de miles han sido infectadas.

Pero la pandemia es un evento que ha revelado la crisis del sistema capitalista—no causó la crisis. Desde el punto de vista económico, el virus lo que hizo fue exponer la subyacente inestabilidad de la economía.

Los paquetes de estímulo que ofrecen casi a diario el presidente Donald Trump y el Congreso, así como el Banco de la Reserva Federal, están destinados a mantener a flote la economía. Pero los efectos de estas medidas serán limitados sin una respuesta de salud pública que pueda contener el virus.

Gran parte de los sectores de servicio—restaurantes, bares, teatros—como también hoteles y aerolíneas—se ven gravemente afectados ya que las personas se mantienen alejadas de los lugares de reunión pública y dejan de viajar. La vida normal se está deteniendo al cerrar escuelas y lugares de culto, con la cancelación de conciertos y conferencias y la suspensión de las temporadas de las ligas deportivas.

La llamada fuerza de trabajo informal, trabajadores de servicios y la fuerza laboral por encargo [gig en inglés] se han visto especialmente afectados, sin tiempo libre remunerado, sin cobertura de atención médica, y sin garantías de trabajo, comida o vivienda.

La devastación económica de esta pandemia continuará hasta que el coronavirus sea contenido. Pero la contención ha sido lenta y casi inexistente en los EUA después de décadas de recortes a los sistemas de salud. En mayo de 2018, el entonces asesor de seguridad nacional, John Bolton, despidió a todo el Equipo de Respuesta a Pandemias de EUA. Al mismo tiempo, el presidente Trump recortó los fondos para los esfuerzos de prevención de brotes de enfermedades globales del Centro para el Control de Enfermedades.

De hecho, la crisis del coronavirus en Europa y EUA ahora es peor que en el peor momento en China. De hecho, el fracaso de los países capitalistas para contener el virus ha producido un desastre. En proporción a la población, la velocidad de propagación del virus en Europa es ahora más rápida que en cualquier momento en China. El número de casos nuevos diarios en Alemania fue tres veces mayor que el pico en China, en Francia cinco veces más, en España 12 veces más y en Italia 21 veces más alto.

El número real en los EUA es desconocido ya que las pruebas aún no están disponibles o están limitadas. Sin embargo, las pruebas son la única forma de poder comenzar las medidas necesarias para controlar la propagación del virus.

Según los informes, Trump tenía las pruebas lo más limitadas posible “porque más pruebas podrían haber llevado a descubrir más casos de brote de coronavirus, y el presidente lo había dejado claro: cuanto más bajos sean los números de coronavirus, mejor para el presidente, mejor para su potencial reelección este otoño”. 

En China no hay crisis económica

En términos de la situación global, la caída consistente en el número de nuevos casos de coronavirus en China confirma que el brote de coronavirus allí, aunque no ha terminado, ha sido controlado. Así que la producción y las cadenas de suministro tanto en China como desde China hacia la economía mundial comenzarán a mejorar.

El virus golpeó a China fuertemente por primera vez en Diciembre. China respondió con una movilización social del pueblo como en una guerra, para combatir el virus. Ahora el Covid-19 se ha contenido en gran parte en la propia China, gracias a la movilización que fue posible por su base socialista.

Es instructivo mirar una línea de tiempo de la respuesta de China (elaborada por el periodista Godfree Roberts):

Noviembre 2002: Después de su experiencia con el brote de SARS en la provincia de Guangdong en noviembre del 2002, China implementó un protocolo de respuesta rápida para enfermedades infecciosas. El protocolo autorizó al Ministerio de Salud a reunir ayuda profesional y gerencial de todo el país; estableció un equipo coordinador de respuesta de emergencia; preparó fondos y autorizaciones para obtener suministros, equipos e instalaciones de atención médica de emergencia, anticipando que los hospitales existentes se verían abrumados.

Julio a diciembre 2019: Investigadores chinos informaron al Ministerio de Salud de China sobre un brote de un nuevo coronavirus, lo que provocó una alerta de preparación en todo el país. La Organización Mundial de la Salud (OMS) describe lo que sucedió a continuación: “Ante un virus previamente desconocido, China ha lanzado quizás el esfuerzo de contención de enfermedades más ambicioso, ágil y agresivo de la historia….El audaz enfoque de China para contener la rápida propagación de este nuevo patógeno respiratorio ha cambiado el curso de una epidemia mortal y en rápido aumento”.

26 de diciembre 2019: Jixian Zhang detecta cuatro infecciones de neumonía anómala en Wuhan y las informa al CDC provincial al día siguiente. Las autoridades provinciales informan inmediatamente al CDC nacional, que se prepara para implementar los protocolos de respuesta ante una pandemia.

30 de diciembre 2019: El CDC nacional de China notifica a la OMS, que informa el descubrimiento de Zhang al mundo.

31 de diciembre 2019: La OMS anuncia al mundo el descubrimiento de Zhang.

7 de enero 2020: China identifica el virus cómo 2019-nCov y lo confirma cinco días después. El presidente Xi le dice a los funcionarios que el país está “en pie de guerra”.

13 de enero 2020: China pone a disposición los primeros kits de prueba 2019-nCov.

25 de enero 2020: Comienza la construcción de un hospital de cuidados intensivos de 1,000 camas en Wuhan.

26 de enero 2020: China extiende las vacaciones de Año Nuevo para contener el brote.

5 de febrero 2020: Se mudan los primeros pacientes a un nuevo hospital de cuidado intensivo de 1,000 camas.

4 de marzo 2020: Se reanudan las cargas ferroviarias de febrero, con un aumento del 4,5 por ciento.

5 de marzo 2020: Se actualizan envíos a clientes extranjeros; el gobierno subsidia las actualizaciones de la entrega marítima a la ferroviaria y de la entrega ferroviaria a la aérea.

10 de marzo 2020: El gobierno organiza y subsidia el transporte en autobús, ferrocarril y avión para que 200 millones de trabajadores migrantes regresen a trabajos urbanos.

16 de marzo 2020: El noventa por ciento de las empresas espera reanudar todas sus operaciones. Todas las tiendas de Apple se abren.

Sin despidos. Sin desalojos. Sí, la economía se desaceleró, como ocurre cuando se cierra la producción, pero no hubo crisis que implicara la pérdida de empleos, de hogares ni de alimentos.

Sin embargo, en los Estados Unidos, ya 1 de cada 5 personas ha sido despedida. Muchos, muchos trabajadores, quizás millones, pueden perder sus empleos, todo supuestamente debido al coronavirus. Pero si eso no sucedió en China, entonces tenemos que mirar otros factores que están haciendo caer la economía.

Crisis capitalista de sobreproducción

En el período anterior al colapso actual de Wall Street, la economía de EUA se estaba estancando, el crecimiento económico se detuvo virtualmente y se destacó la aparición de una sobreproducción global de productos vitales. Particularmente, los informes desde 2018 de una sobreoferta de petróleo, con los precios del barril cayendo a la baja.

Después de la Segunda Guerra Mundial, EUA era el centro mundial de producción industrial y la principal economía basada en eso. Hoy, la producción industrial se ha trasladado a China, India, Bangladesh y Vietnam. El capitalismo imperialista continúa extrayendo ganancias de la clase obrera industrial en rápida expansión de los países asiáticos, la mayor parte de la cual va a los bolsillos de los capitalistas de los Estados Unidos.

Mientras tanto, Estados Unidos se ha convertido en una economía basada en servicios e “informática”, es decir, programas y operaciones de computadoras. La economía de EUA ha sufrido una desindustrialización constante en las últimas décadas.

La respuesta ha sido un intento de convertir a Estados Unidos en el principal productor mundial de energía basada en el carbono a través del desarrollo de las vastas reservas de combustibles fósiles de América del Norte. De hecho, el antiguo monopolio industrial de los EUA sería reemplazado por un nuevo monopolio energético basado en el combustible a base de carbono extraído a través del fracking de esquisto bituminoso.

Estados Unidos y su satélite Canadá se han convertido en los principales proveedores de combustibles fósiles (petróleo, carbón y gas natural) en el mundo. Esa ha sido la base del crecimiento económico desde la Gran Recesión del 2008.

Un artículo titulado “EUA está superando a Rusia como el mayor productor de petróleo y gas” en la edición del Wall Street Journal del 3 de octubre de 2013, informó que:” La producción de energía en Estados Unidos ha aumentado en los últimos años, un auge impulsado por las formaciones de petróleo y gas natural de esquisto bituminoso que era inimaginable hace una década. Un análisis de datos globales del Wall Street Journal muestra que Estados Unidos está en camino de pasar a Rusia como el mayor productor mundial de petróleo y gas combinado este año, si es que aún no lo ha hecho”.

Estados Unidos produjo el 18 por ciento del petróleo mundial el año pasado, en comparación con el 12 por ciento de Arabia Saudita, el 11 por ciento de Rusia y el 5 por ciento de Canadá.

En lo que respecta al gas natural, Estados Unidos y Rusia son los productores dominantes, y el flujo de gas natural de Rusia a Europa pasa por Ucrania. Un corte en Ucrania obligaría a Europa a depender del petróleo o el gas natural producido en Estados Unidos transportado en forma líquida por barco. ¿Hay alguna duda de por qué Trump y Biden están luchando en Ucrania?

A medida que EUA y Canadá desarrollaron su rentable industria de combustibles fósiles, ya sea gas natural o petróleo de esquisto bituminoso, la economía estadounidense se ha vuelto cada vez más dependiente de la venta de productos energéticos basados en el carbono. ¿No es esa la razón por la que el presidente de los EUA niega el cambio climático o que fuerzas casi militares hayan sido desplegadas contra los opositores a las tuberías a través de tierras nativas en los EUA y Canadá?

La producción de petróleo y gas estadounidense se realiza mediante el costoso y ambientalmente horrendo método de extracción conocido como fracking. El precio del petróleo debe mantenerse bastante alto para que el fracking sea rentable.

Ahora el petróleo se ha visto afectado por una crisis de sobreproducción y la industria petrolera está a punto de colapsar.

La crisis de sobreproducción ha afectado a la industria petrolera desde al menos 2018 y no está relacionada con la caída en la demanda durante la epidemia del coronavirus. Los precios del petróleo han estado cayendo constantemente desde un máximo de aproximadamente $75 por barril en 2018. Hace tres meses, era de $60 por barril. Hoy, está cerca de $20 por barril. Esto está muy por debajo de lo que cuesta producir petróleo a partir del fracking. El petróleo de esquisto bituminoso no puede generar ganancias cuando los precios caen tan bajo.

Esto es sobreproducción capitalista. Se está produciendo más de lo que se puede vender para obtener ganancias.

La continua caída del mercado de valores refleja la inestabilidad general en el modo de producción capitalista con fines de lucro. La economía ya se estaba desacelerando, contrayéndose en una crisis capitalista cíclica. Los capitalistas lo llaman una crisis de ganancias ya que las mercancías producidas no pueden venderse con ganancias. Esa es la crisis que desencadena un importante descenso económico, una recesión total o incluso una depresión.