Excluidas en audiencias de destitución las preocupaciones de las masas

Decenas de millones en este país y en todo el mundo justificadamente quieren ver que el abusador derechista, racista y misógino extremista de Trump sea derrotado. Pero se ven obligados a elegir entre Trump, que quiere culpar a Ucrania de sus problemas, y el campo que quiere atacar a Rusia.

16 de noviembre – El liderazgo del Partido Demócrata ha atado a las masas progresistas a una defensa del militarismo de la clase dominante estadounidense como el precio por destituir a Trump. 

Decenas de millones en este país y en todo el mundo justificadamente quieren ver que el abusador derechista, racista y misógino extremista de Trump sea derrotado. Pero se ven obligados a elegir entre Trump, que quiere culpar a Ucrania de sus problemas, y el campo que quiere atacar a Rusia. 

Esta es una opción completamente falsa y sin salida. 

Esta línea de argumentación ha sido presentada por Nancy Pelosi, Steny Hoyer, Adam Shiff y compañía, sus abogados y sus patrocinadores corporativos. Los autores políticos intelectuales detrás de esta estrategia del juicio político han establecido que los procedimientos sean especialmente perjudiciales para los trabajadores y los oprimidos.

Razones legítimas para querer destitución de Trump

Hagamos un recuento de algunas de las legítimas razones por las que las personas quieren deshacerse de Trump.

Llamó violadores y delincuentes a los mexicanos el primer día en que se postuló para presidente y desde entonces ha continuado vilipendiando a los inmigrantes. Ha obligado a los migrantes que huían de pandillas y escuadrones de la muerte alentadas por los gobiernos imperialistas títeres, fuera de la frontera sur de los EUA. 

Trump separó cruelmente a las familias en la frontera, puso a los niños en jaulas y separó a niños de sus padres cientos de kilómetros de distancia sin ninguna forma de reunirlos. Y ha librado una guerra contra los inmigrantes negros y latinos, llamando a África y Haití países de “letrina”, además de otras acciones nefastas. 

Trump también trató de prohibir la presencia de musulmanes en el país. Ha sido demandado por 14 mujeres por agresión sexual. Se ha jactado de abusar de las mujeres y agarrar sus genitales.

Ha impuesto legislaciones contra los derechos de las personas LGBTQ2S. Ha perdonado a criminales de guerra y a reaccionarios. Ha usado constantemente la Casa Blanca para enriquecerse.

Silencio sobre exenciones fiscales, desregulación, militarismo y agresión de EUA 

En cuanto a su actitud hacia la clase dominante, Trump entregó al ejército presupuestos récord y otorgó a los comandantes una amplia autoridad para iniciar operaciones en el campo, a pesar del menoscabo a la OTAN. Él ha manipulado a los patronos y banqueros con exenciones de impuestos por un valor de $1.5 billones ($1.5 trillones US). Le ha dado a los saqueadores corporativos regalos de desregulación ambiental y de seguridad, mientras saquea y envenena la tierra, el mar y el aire, al tiempo que caracteriza el peligro real del cambio climático como un engaño.

Mientras se llevan a cabo las audiencias del juicio político, la administración Trump está librando una guerra contra el líder indígena boliviano, el tres veces presidente Evo Morales. Los generales bolivianos entrenados en subversión y represión por la Escuela de las Américas de los Estados Unidos atacan a las masas bolivianas.

Al mismo tiempo, Trump y Pompeo han estado tratando de derrocar al gobierno progresista y antiimperialista venezolano de Nicolás Maduro. 

El Pentágono se ha movido para apoderarse de los pozos petroleros de Siria y ha ayudado al presidente turco, Recip Erdogan, a perseguir a los kurdos sirios.

Ni una palabra sobre todo esto en las audiencias.

Yovanovitch, “luchadora contra la corrupción”

Marie Yovanovitch, ex embajadora en Ucrania y testigo estrella de los demócratas, fue presentada como una valiente “luchadora contra la corrupción”. Su testimonio siguió al de un funcionario del Departamento de Estado, George Kent, y otro diplomático estadounidense en Ucrania, William Taylor.

Uno puede preguntarse quién le dio a cualquier funcionario estadounidense el derecho a investigar la “corrupción” en otro país. Si los cubanos o los rusos enviaran funcionarios para investigar la corrupción en los EUA, tendrían que enviar delegaciones masivas a la calle K*, la Casa Blanca y todas las oficinas federales del gobierno capitalista de los EUA, porque la clase dominante estadounidense gobierna por corrupción. Además, las sedes estatales del poder legislativo y los ayuntamientos están prácticamente ocupados por cabilderos de todo tipo de grupos empresariales y corporaciones individuales. Pero no se permitiría tal cosa aquí. Eso sería denunciado como intromisión en los asuntos internos de un país soberano.

El comportamiento criminal de Biden

La conexión de Joe Biden con Ucrania es que presionó para que Ucrania ingresara en la imperialista Unión Europea y en una alianza anti-rusa con los EUA después de que el gobierno ucraniano electo de Victor Yanukovich fuera derrocado en un golpe fascista orquestado por EUA en febrero de 2014.

La administración Obama-Biden colaboró ​​con elementos fascistas para poner en el poder un gobierno de derecha en Kiev. Es importante volver a la conversación telefónica grabada en febrero de 2014 entre la subsecretaria de Estado Victoria Nuland y Geoffrey Pyatt, embajador de EUA en Ucrania.

La Unión Europea estaba planeando una toma de posesión suave de Ucrania, tratando de socavar los lazos económicos de ese país con Rusia. Estados Unidos intervino por sus propios intereses alentando a las multitudes fascistas a pedir el derrocamiento del gobierno electo. El Parlamento ucraniano retiró a la policía de las calles, permitiendo que las turbas rompieran el parlamento. Fue entonces cuando Nuland hizo el infame comentario de “A la mierda la UE”, en el que expresó abiertamente la preferencia de Washington por el ultraderechista Partido Patria, plagado de fascistas, para hacerse cargo del gobierno. (Washington Post, 6 de febrero de 2014). Cuando el humo se disipó, el Partido Patria estaba en el cargo y el presidente Yanukovich se vio obligado a huir.

La toma de posesión de Ucrania por parte de Washington fue parte de un plan para completar el cerco de Rusia y, finalmente, reinstalar un régimen servil de tipo Yeltsin. 

Entre 1999 y 2004, a pesar de las promesas anteriores de Washington de no hacerlo, Estados Unidos extendió el alcance de la OTAN para rodear a Rusia. Durante este período, Polonia, Hungría, la República Checa, Bulgaria, Estonia, Letonia, Lituania, Rumania, Eslovaquia y Eslovenia se unieron a la OTAN. Solo Ucrania, que también comparte una extensa frontera con Rusia, quedó fuera de la alianza militar imperialista. 

La guerra en Donbass

No se discute el hecho de que los $400 millones en ayuda votados por el Congreso fueron retenidos por Trump en su corrupto intento de extorsionar al gobierno de Zelensky para abrir investigaciones públicas sobre los Bidens y Burisma, así como la presunta interferencia de Ucrania en las elecciones estadounidenses en 2016. Pero esta ayuda estaba destinada a luchar contra la gente del este de Ucrania, que se ha resistido al régimen de derecha en Kiev. No quieren que el Fondo Monetario Internacional o la Unión Europea o el imperialismo estadounidense dicten su forma de gobierno. Los $400 millones eran para entregar misiles contra tanques a Kiev para detener su justa resistencia. 

La resistencia es apoyada militarmente por Rusia. Es parte de la lucha geopolítica entre Washington y Moscú, pero el apoyo a la resistencia de Donbass es progresista. Y también lo fue la toma de Crimea, que, como Donbass, es en gran parte un área de habla rusa. 

Los burócratas imperialistas que testificaron en las audiencias del juicio político son aclamados como héroes por luchar para conseguir armas que serían utilizadas contra una justificada guerra popular en el este de Ucrania.

Perdido en toda esta criminalidad es el hecho de que Hunter Biden recibió $50,000 al mes de Burisma, la primera compañía privada de gas natural en Ucrania. Esto significa que Biden gana más en un mes de lo que la mayoría de los trabajadores en Ucrania ganan en un año, solo por ser el hijo de Joe Biden. ¿Era Hunter Biden un experto en gas natural? ¿Era un prodigio corporativo? ¿O era simplemente el hijo del vicepresidente de los Estados Unidos? Su posición es un caso claro de puro nepotismo y tráfico de influencias a raíz del derrocamiento fascista. Sin embargo, los líderes del Partido Demócrata lo representan como una víctima.

La destitución es trampa para trabajadores y oprimidos.

La dirección del Partido Demócrata ha orquestado cuidadosamente estas audiencias para excluir todos los temas que preocupan a las masas progresistas. No ha habido una palabra sobre obsequios corporativos, destrucción acelerada del medio ambiente, presupuestos militares récord, desigualdad masiva y creciente, erosión salarial, subempleo, pobreza, privación de alimentos o supresión de votantes en sus llamados a salvar su “democracia”.

Todos los medios capitalistas han transmitido este circo reaccionario. Ningún comentarista ha criticado a los políticos por dejar de lado las preocupaciones genuinas del pueblo. Esta ha sido una gran maniobra electoral para el liderazgo del Partido Demócrata en el período previo a las elecciones de 2020. Ha sido una gran evasión de los reales temas candentes de preocupación masiva. Ha revelado en letras grandes el fraude del parlamentarismo capitalista.

Si hubiera habido algún parecido a democracia en este proceso, las organizaciones de masas habrían tenido la oportunidad de enmarcar las preguntas, llamar e interrogar a los testigos del establecimiento de la clase dominante y enmarcar los artículos de juicio político de acuerdo con las necesidades y deseos del pueblo.

Por supuesto, nada de esto es posible bajo la democracia capitalista, que está diseñada para fomentar los intereses del capital y suprimir cualquier disenso anticapitalista.

Lo que realmente se necesita es una movilización masiva, una coalición gigante de organizaciones comunitarias y de trabajadores, grupos de derechos de estudiantes e inmigrantes, organizaciones de mujeres y LGBTQ2S que se movilicen sobre el terreno y sacar, no solo a Trump, sino a los políticos capitalistas, a los burócratas del gobierno y a los cabilderos, fuera de sus posiciones de privilegio y fortalezas políticas. Esto sería preliminar al lanzamiento de un ataque contra el capitalismo mismo.

Notas: 

Calle K* – Calle en Washington donde están situados diversos grupos de cabilderos.

Publicado en lowwagecapitalism.com el 17 de noviembre de 2019.