
Esta semana, la gobernadora de Puerto Rico, Jeniffer González, ha declarado un estado de Emergencia en el país debido a la sequía prolongada que ha afectado un 80% del archipiélago. Junto a esa declaración, se ha impuesto un plan de Racionamiento de agua en la zona Metropolitana que incluye a San Juan, la capital y es el área más densamente poblada de la isla.
Esta sequía se debe a tanto a un evento histórico de falta de lluvia, como a las altas temperaturas sostenidas por semanas, y a la presencia de lo que aquí llamamos los Polvos del Sahara, que son nubes que se originan en África llenas de aire caliente y con partículas de arena y minerales que previenen la formación de lluvia. Esto ha reducido de forma crítica el nivel de los embalses de agua que no pueden llenar las tuberías para la distribución a la población.
Pero lo peor es la irresponsabilidad del gobierno local junto a las imposiciones de la Junta de Control Fiscal impuesta por el Congreso estadounidense hace ya 10 años y que supuestamente venía a solucionar los desmanes fiscales del gobierno. Esta Junta ha empujado un proceso de austeridad que ha empeorado las funciones de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados, la agencia a cargo del sistema de agua, recortado su presupuesto de tal manera que la ha convertido en una agencia inoperante. Esto, sumado a la incompetencia y la corrupción del gobierno local que nombra a ejecutivos por conveniencia, no por su pericia en el manejo de acueductos, convierte un problema en una enorme crisis de país.
Sumemos también los planes del gobierno para privatizar y desarrollar terrenos protegidos ecológicamente para beneficio de constructores de viviendas lujosas que destruirán acuíferos y le privarán de agua a comunidades enteras.
Hay en adición, problemas que por desidia gubernamental, ha tenido por años la Autoridad, como los salideros que desperdician más de un 50% del agua potable que maneja y que ahora el Pueblo le señala a la gobernadora cuando ésta le pide al pueblo que “sea prudente” con el uso del agua.
El sufrimiento del pueblo es patente. Acarrear galones de agua para nuestra población envejeciente es no solo una dificultad, sino una tortura. La ineptitud del gobierno al anunciar un Racionamiento de agua por zonas donde alternarán períodos de sequía con períodos con agua no ha funcionado, lo que aumenta la rabia y la frustración del pueblo.
Por esto ya el pueblo está saliendo a la calle exigiendo acceso al agua.
Desde la Zona 2 de racionamiento de agua en Puerto Rico, para Radio Clarín de Colombia, les habló Berta Joubert-Ceci
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