
El pasado miércoles, la administración Trump anunció que suspendería por 60 días la aplicación de la Ley de Cabotaje disque para aliviar el impacto del alto costo de los combustibles. ¿Y por qué el alto costo? Porque su misma administración ha actuado como lo que ha sido desde que comenzó su mandato: un verdadero terrorista a nivel mundial. Ha sido el resultado de los bombardeos y ataques estadounidenses-israelíes contra el país soberano de Irán.
Quino citar a la portavoz del presidente Trump que dijo que “esta medida permitirá que recursos vitales como el petróleo, el gas natural, los fertilizantes y el carbón fluyan libremente hacia los puertos estadounidenses durante 60 días, y la administración mantiene su compromiso de seguir fortaleciendo nuestras cadenas de suministro críticas.”
Y ¿qué es la Ley de Cabotaje, o Ley Jones y qué tiene que ver con Puerto Rico? Pues es una ley impuesta en el 1920 para proteger a la Marina Mercante gringa, que es la más cara del mundo y exige que toda mercancía que vaya por mar entre los puertos de los mismos Estados Unidos y entre éste y sus territorios, vaya en barcos construidos en EUA, y con bandera y tripulación estadounidense. Al Puerto Rico ser su colonia, sin sustentabilidad propia, depende el 85% de importaciones de todo tipo. Así que todo producto que llega de allá es muchísimo más caro.
Aquí la gobernadora González, aliada de Trump, ha bienvenido la medida aunque es fiel defensora de la Ley de Cabotaje. En un comunicado manifestó que “Puerto Rico permanece alineado con los esfuerzos federales para fortalecer la seguridad y estabilidad de las cadenas de suministro, salvaguardar las prioridades de seguridad nacional y garantizar la protección de nuestro pueblo durante este periodo de desafíos a nivel global.”
Pero el pueblo boricua sin embargo, le responde manifestándose contra la militarización y en defensa del pueblo palestino, contra la intervención en Irán y clamando por la liberación del Presidente Maduro y la Primera Combatiente Cilia Flores.
Y sobre todo, exigiendo tanto el cese de la privatización de la energía que ha destruido nuestro sistema eléctrico, como la generación sustentable por medios que sí tenemos y no nos obliga a depender del imperialismo yanki. Porque tenemos sol, tenemos agua y tenemos viento.
Desde Puerto Rico, para Radio Clarín de Colombia, les habló, Berta Joubert-Ceci
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