Feminismo revolucionario

Lizz Toledo, con el puño en alto, en la reunión de la Federación Democrática Internacional de Mujeres de agosto de 2019 en Windhoek, Namibia.

Queridas Compañeras: saludos revolucionarios de Mujeres en Lucha y Partido de Socialismo Unido de los EUA.

Es difícil separar la lucha de las mujeres de otras luchas ya que todas las luchas están intrínsecamente conectadas porque nuestra opresión, ya sea racismo, homofobia, transfobia o sexismo, proviene de la lucha de clases o de la lucha para acabar con el capitalismo y el imperialismo.

El trabajo antirracista es trabajo de mujeres. Las líderes del movimiento Black Lives Matter son mujeres.  Las mujeres han estado en primera línea luchando por el fin de la brutalidad policial exigiendo la abolición de la policía y del ICE [la Migra], porque son precisamente nuestras niñas y niños negros, morenos e indígenas quienes están siendo asesinados por estos sistemas racistas. Son nuestras/os niños quienes están siendo retenidas/os en jaulas por ICE y separadas/os de sus madres incluso mientras les amamantan.  Son nuestras/os hijos indígenas en todo el mundo quienes están siendo asesinados por defender su patria.

Luchar por los derechos de las personas LGBTQ2S es trabajo de mujeres.  La homofobia y la transfobia son las herramientas del sistema capitalista para mantenernos en inmóviles.  Obligándonos a aceptar etiquetas y reglas que dicen “esta es la única forma normal de ser mujer” o “esta es la única forma normal de ser un hombre”.  Esto también sirve para mantenernos divididas/os y peleando entre nosotras/os, mientras los banqueros y los patronos se llenan los bolsillos con las ganancias de nuestra sangre y sudor.

Y por supuesto, la lucha contra la opresión de las mujeres no solo es el trabajo de las mujeres sino que es el trabajo de toda persona revolucionaria no importa el género. 

El Feminismo Revolucionario es la lucha contra la violencia de género sexual y doméstica. Es la lucha contra la esterilización forzada, el control de la natalidad o el aborto para mujeres pobres de color. Es la lucha continua para que las mujeres y las mujeres trans tengamos control sobre nuestras vidas y nuestros cuerpos.

Todas hemos sido creadas  con muchas ideas atrasadas sobre raza, género e identidad sexual. Tenemos que continuar examinándonos a nosotras mismas y a los demás cuando alguna de estas ideas asoma su fea cabeza. Uno de los mayores logros en la lucha por la liberación de la mujer hoy es la unidad en el movimiento.  Mujeres, hombres, jóvenes, viejos, gays, heterosexuales, trans, negros, morenos, indígenas y blancos, todas y todos juntos, protegiéndose y defendiéndose, luchando por la liberación del proletariado.  Si queremos lograr este objetivo, debemos seguir unidas/os.  Manteniendo fija nuestra vista en el verdadero enemigo, el capitalismo y el imperialismo.

Covid-19 y las disparidades de género

Compañeras: Quiero centrarme ahora en cómo el Covid-19 ha empeorado las continuas desigualdades de género. Las mujeres tienen más probabilidades que los hombres de trabajar en ocupaciones de servicios, incluyendo el trabajo doméstico, el servicio de restaurante, el comercio minorista, el turismo y la hostelería, que requieren interacciones cara a cara y se han visto muy afectadas por los despidos.  Para estos trabajos, el teletrabajo no es una opción.  Las trabajadoras están representadas en gran medida en los trabajos de primera línea, que son los que con mayor frecuencia se consideran “esenciales” y requieren que las personas trabajen en persona.

Las mujeres también han sufrido más pérdidas de trabajo relacionada con la pandemia que los hombres.

La recesión pandémica ha afectado especialmente a las mujeres por tres razones: 1) pérdida de trabajo masivo en las industrias de servicio y otros oficios donde estamos desproporcionadamente representadas 2) discriminación por género que hace que seamos las que tenemos más probabilidades de ser despedidas y 3) somos las que cargamos la mayor responsabilidad por los desafíos relacionados con la pandemia a la salud familiar, a los cierres de escuela y otras disrupciones. Estas presiones han resultado en que muchas mujeres dejen la fuerza laboral por completo. La caída fue particularmente pronunciada para las mujeres latinas, cuya tasa de participación cayó un 5.1 por ciento, y las mujeres negras, cuya tasa cayó un 4,0 por ciento.

Las mujeres transgénero siempre están en una posición precaria, pero la pandemia del Covid-19 las ha vuelto particularmente vulnerables.  Según una investigación de la UCLA [Universidad de California, recinto de Los Ángeles], las mujeres transgénero tienen un mayor riesgo de contraer Covid-19 por varias razones.  Es más probable que tengan bajos ingresos, ya que el 47,7 por ciento de las personas transgénero viven por debajo del 200 por ciento de la línea de pobreza oficial de EUA.  También son significativamente más propensas a sufrir asma y VIH, condiciones que ponen a las personas en mayor riesgo de mortalidad si contraen Covid-19.  Y experimentan grandes obstáculos para recibir atención médica.

La pandemia también ha afectado especialmente a las personas transgénero desde el punto de vista económico.  Una encuesta del Human Rights Campaign muestra que, en junio de 2020, el 54 por ciento de las personas transgénero habían experimentado una reducción de las horas de trabajo, más del doble del 23 por ciento de la fuerza laboral total de los EUA.  El veintisiete por ciento de las personas transgénero habían experimentado recortes salariales, en comparación con solo el 7 por ciento de la fuerza laboral de EUA.  Y el 19 por ciento se había quedado desempleada debido a la pandemia, una proporción significativamente mayor que la de la población en general.

La línea de pobreza de género

La brecha de pobreza de género se ha ampliado en los últimos 50 años.  Pero el Covid ha hecho de la pobreza un problema particularmente agudo para las mujeres de color, que afecta al 21,4 por ciento de las mujeres negras, el 18,7 por ciento de las latinas y el 22,8 por ciento de las mujeres nativas americanas, en comparación con la tasa nacional de pobreza de las mujeres blancas del 7,0 por ciento.

Brechas económicas transgénero

Las personas transgénero experimentan la pobreza al doble de la población en general, y las personas transgénero de color experimentan tasas aún más altas.  La tasa de desempleo se triplica entre las personas transgénero en comparación con

la de la población en general.  La tasa de desempleo es aún más alta para las personas transgénero indígenas, negras, latinas, del Medio Oriente y multirraciales.

Infección y muerte

Las personas negras, latinas e indígenas infectadas con Covid-19 tienen cuatro veces más probabilidades de ser hospitalizadas que otras, según datos de los Centros para el Control de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés)

Las personas de color se han visto muy afectadas por la pandemia de coronavirus.  El número de casos de Covid-19 entre las/os niños negros y latinos y en todas las edades es mayor que en otros grupos.  Las personas negras y latinas infectadas con el virus también murieron en tasas desproporcionadamente más altas durante el verano.  Además, debido a la pobreza y las disparidades en la atención médica, las comunidades de color, incluidos las latinas, afroamericanas e indígenas, a menudo no tienen seguro y tienen tasas más altas de afecciones como hipertensión, enfermedades cardíacas, diabetes y obesidad, que pueden provocar reacciones más graves al Covid-19.

La Lucha Continúa

Si bien los trabajadores y específicamente las mujeres y las mujeres trans lograron algunos avances antes de la pandemia, la opresión económica basada en el género y la violencia de género sexual y doméstica ha empeorado.  Covid 19 nos ha hecho retroceder años.  Pero debemos seguir avanzando, exigiendo el fin de un sistema que antepone las ganancias a las personas. Un sistema que ha permitido que la pandemia mate más de 250,000 personas solo en los Estados Unidos.

El feminismo revolucionario es la lucha para que las mujeres pobres, las mujeres trans pobres y las personas de color tengan un salario o un ingreso digno.  Es defender nuestro derecho a tomar decisiones sobre nuestras vidas y nuestros cuerpos, ya sea que esto signifique mantener a nuestros bebés y tener los recursos para criar niñas/os sanos, o tener acceso completo a la atención médica, incluidos los medicamentos y la cirugía para la transición, si eso es lo que elegimos.  Somos nosotras quienes elegimos cuándo y si tenemos bebés, elegimos con qué cuerpo queremos vivir nuestras vidas, elegimos una vida libre de violencia sexual y doméstica, elegimos a quienes amamos, elegimos la liberación para todas y todos.  De esto se trata la verdadera elección y esto es el verdadero feminismo revolucionario.

Las mujeres y las mujeres trans que viven en el vientre de la bestia capitalista imperialista estarán en la primera línea, lideradas por supuesto por mujeres y personas trans de color.  Unidas daremos el golpe final a este sistema en descomposición y construiremos un mundo donde cada vida sea valorada y protegida.  Donde las personas son más importante que las ganancias.