U.S. fuera de Colombia y Venezuela

Los maestros colombianos se declararon en huelga el 12 de septiembre para exigir que el gobierno cumpla con los acuerdos de paz. Al menos 10 maestros han sido asesinados desde que el presidente Iván Duque asumió el cargo. Foto: Prensa Latina

El 3 de septiembre, el presidente de Venezuela Nicolás Maduro emitió una “alerta naranja” a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. La alerta quiere decir que el ejército Bolivariano debe mantenerse en espera de una posible agresión de sus vecinos en Colombia después de que el presidente Iván Duque ordenara la movilización de unidades militares en la frontera.

“Sabemos que hay un intento de intensificar un conjunto de operaciones de bandera falsa” declaró Maduro durante un evento marcando el noveno aniversario de la Universidad Militar Bolivariana. “El gobierno de Colombia…. ahora tiene la intención de fraguar una operación de bandera falsa para atacar a Venezuela y comenzar un conflicto militar contra nuestro país”.

Duque es un aliado cercano de los Estados Unidos en su esfuerzo por derrocar al presidente Maduro y anular las aspiraciones socialistas del pueblo Venezolano. A principios de este año, Colombia proporcionó el escenario para un supuesto esfuerzo de “ayuda humanitaria” por parte de Washington y su títere, el autoproclamado “presidente interino” de Venezuela Juan Guaidó, como parte de un fallido intento de golpe.

En un discurso televisado el 9 de septiembre, Maduro agregó: “Tenemos evidencia de conspiraciones tramadas en Colombia para enviar grupos terroristas para atacar objetivos civiles y militares”. Denunció además los esfuerzos de Colombia para hacer que los oficiales militares deserten, y seleccionar a los sistemas de radar, defensa aérea y logística de Venezuela como objetivos para posibles ataques.

Maduro también ordenó ejercicios militares llamados “Paz y Soberanía” del 10 al 28 de septiembre. Los ejercicios se llevarán a cabo en los estados norteños de Amazonas, Táchira, Apure y Zulia, que comparten la frontera con Colombia.

Las últimas amenazas de Colombia–el destinatario de miles de millones de dólares en ayuda militar de EE. UU. – -llegaron mientras el régimen de Trump continúa endureciendo el bloqueo de Venezuela y su aliado cercano, Cuba socialista.

Gobierno de Colombia traiciona acuerdos de paz

En este tenso clima el 29 de agosto, una sección del partido político Colombiano Fuerzas Alternativas Revolucionarias de Colombia (FARC), incluyendo algunos de sus antiguos negociadores de paz, anunciaron sus intenciones de resumir la lucha armada y reformar las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP).

Todos los sectores de la izquierda colombiana están comprometidos a la paz con justicia social, incluyendo la facción que retomó las armas. Muchos siguen comprometidos con el proceso de paz de 2016 acordado en La Habana, aunque en todos los sentidos, el gobierno colombiano ha incumplido sus compromisos.

Desde el 2016, han continuado actos de terror por parte de paramilitares contra guerrilleras y guerrilleros desmovilizados, así como contra activistas sindicales, defensoras/es de los derechos humanos, líderes indígenas y afrocolombianas/os, y figuras políticas de la oposición, con más de 700 personas asesinadas según algunas fuentes.  Incluso hasta familiares de las/os guerrilleros desmovilizados han sido atacados.

El asesinato de la líder comunitaria María del Pilar Hurtado en la provincia norteña de Córdoba provocó manifestaciones nacionales el 26 de julio exigiendo el cumplimiento del gobierno con los acuerdos de paz y el fin de los asesinatos.

Después del anuncio de la reconstitución de las FARC-EP, el régimen de Duque, respaldado por Estados Unidos, acusó a Venezuela de proporcionar ayuda y refugio a la insurgencia.  Venezuela rechazó esa acusación y señaló con dedo acusador al régimen de Duque por la ruptura de los acuerdos de paz.

“Es increíble que Iván Duque, con absoluta impertinencia … busque desplazar su responsabilidad exclusiva en el desmantelamiento planificado del proceso de paz”, declaró un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela el 30 de agosto.

El 11 de septiembre, la Organización de Estados Americanos invocó el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca [IRAT, por sus siglas en inglés] de 1947 – un acuerdo de defensa mutua – contra la República Bolivariana de Venezuela, lo que aumenta la amenaza de agresión militar instigada por Estados Unidos para el cambio del régimen.

Asesinatos en Colombia: Creados en Estados Unidos

Se ha dicho que Colombia es la pieza clave de la estrategia militar de Estados Unidos en América Latina.  Esto se demuestra por el hecho de que Colombia se convirtió en el primer país latinoamericano en afiliarse a la OTAN.  Actualmente, Estados Unidos mantiene nueve bases militares en Colombia.

Un artículo del 18 de julio en ‘Foreign Policy’ describió los esfuerzos de Estados Unidos para presionar a Colombia para que compre 15 de los últimos aviones de combate F-16 de la Lockheed Martin, citando la “alarma” de Washington sobre la situación en Venezuela.  El mayor general Andrew Croft, comandante de la Fuerza Aérea Estadounidense del Sur, dijo que la venta “sería un gran avance no solo por su capacidad para defender su espacio aéreo soberano”, sino que también aumentaría la capacidad de Colombia para trabajar con las fuerzas estadounidenses en la región. (foreignpolicy.com/2019/07/18)

Como la Oficina de Washington en Latinoamérica reportara en mayo 2017: “Desde que el ‘Plan Colombia’ comenzó con una gran asignación en 2000, Estados Unidos le ha dado a Colombia más de $10 mil millones en asistencia.  De esta cantidad, alrededor del 70 por ciento se destinó a las fuerzas militares y policiales de Colombia. Las principales iniciativas incluyeron ofensivas militares respaldadas por los Estados Unidos contra la guerrilla, la erradicación forzada de más de 4 millones de acres de coca, la capacitación de más de 100,000 empleados y la entrega o actualización de más de 100 helicópteros”. (https://www.wola.org)

En última instancia, corresponde al pueblo colombiano determinar la mejor forma de continuar su larga y heroica lucha por una Nueva Colombia basada en la paz real con justicia social, libre de la ocupación militar estadounidense y la explotación de gigantes monopolios transnacionales que explotan la mano de obra, la tierra y  otros recursos que justamente le pertenecen al pueblo colombiano.

En esta lucha, el pueblo colombiano, venezolano y de toda la región intentan confiar y fortalecerse mutuamente en el espíritu antiimperialista de Simón Bolívar – el libertario del siglo XIX que buscó unir a los pueblos de América del Sur –  y en ese espíritu se crearon la Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe de 2010; la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos de 2004 y Petro-Caribe, mostrando el camino a seguir para crear una zona de paz.

Mientras, en el movimiento contra la guerra y antiimperialista en los EE. UU., nuestro enfoque, nuestro mensaje y nuestras acciones deben ser claros: ¡EE. UU. y Colombia manos fuera de Venezuela! ¡EE. UU., fuera de Colombia y toda Latinoamérica!