Al Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, al gobierno y al pueblo de Cuba:
Las membresías tanto del Partido Struggle for Socialism-Lucha por el Socialismo y de la organización Women in Struggle-Mujeres en Lucha (miembro de la Federación Democrática Internacional de Mujeres), basadas ambas en los Estados Unidos, conjuntamente les enviamos nuestra inquebrantable solidaridad.
Condenamos además, la última orden ejecutiva de Donald Trump, una escalada ilegal del bloqueo, diseñada para estrangular a su nación mediante el castigo colectivo. Es inadmisible que Washington se atreva a declarar una “emergencia nacional” sobre Cuba mientras nuestro propio pueblo carece de vivienda, atención médica y alimentos; mientras el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) secuestra a niños migrantes; y mientras la violencia gubernamental cobra vidas en nuestras propias calles. Pero no es sorprendente. El imperio siempre inventa emergencias en el extranjero para distraer la atención de las crisis que fabrica en casa.
Diez millones de personas. Una isla pequeña. Sin ejército de ocupación. Sin bases extranjeras. Sin antecedentes de ataques a Estados Unidos. ¿Y aun así, Cuba es considerada una “amenaza inusual y extraordinaria”? Califiquemos esta mentira por lo que es: una proyección. Cada acusación que Estados Unidos lanza contra Cuba es una admisión de sus propios crímenes contra su soberanía.
Estados Unidos ocupa 80 países, mantiene 700 bases militares y cuenta con un presupuesto de guerra de 1,5 mil millones de dólares, más que las nueve naciones siguientes juntas. Washington ha derrocado gobiernos en Nicaragua, Guatemala, Granada y otros lugares. Este gobierno — que dice representarnos, pero en realidad solo representa a los multimillonarios — ha financiado escuadrones de la muerte, librado una guerra psicológica y ahora tiene como rehén al presidente de Venezuela para robarle su petróleo. Y aun así, Washington se atreve a sermonear a Cuba sobre la “inestabilidad regional.”
Esta última orden no es nueva. Es la misma política de castigo que ha definido las relaciones de Estados Unidos con Cuba durante 64 años. No es un embargo comercial, sino un bloqueo global. Una campaña sistemática para intimidar a cualquier nación que se atreva a aliarse con Cuba. Un crimen contra el derecho internacional y la decencia humana.
¿Y qué ha hecho Cuba para merecer esto?
Cuba envía médicos. Cuando el ébola asoló África Occidental, las y los médicos cubanos estaban en primera línea. Cuando el COVID-19 azotó Italia, las brigadas cubanas respondieron al llamado. Cuando el huracán Katrina inundó New Orleans, Cuba ofreció ayuda, pero Estados Unidos la rechazó. Esta es la “amenaza” que Washington no puede tolerar: una pequeña nación socialista que sana al mundo mientras el imperio lo bombardea.
No permitiremos que calumnien a Cuba, la maten de hambre o la intimiden para que se someta.
Exigimos:
- Fin inmediato al bloqueo de 64 años.
- El regreso de la bahía de Guantánamo a la soberanía cubana.
- Eliminación de la fraudulenta lista de estados patrocinadores del terrorismo.
- Fin de las amenazas de Estados Unidos contra las naciones que comercian o ayudan a Cuba .
- Fin a la violencia que Estados Unidos exporta al exterior e inflige en su país.
¡Viva la Revolución Cubana! Desde las entrañas del monstruo, nuestro corazón está con ustedes. Nuestra lucha está con ustedes. Hasta que caiga el bloqueo, hasta que se devuelva la tierra, hasta que Cuba esté libre de agresión estadounidense.
¡Hasta la victoria siempre!
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