Clara Zetkin, fundadora del Día Internacional de la Mujer, ideas sobre el fascismo: una lección para hoy

Struggle-La Lucha celebra el 110 aniversario del Día Internacional de la Mujer

Las celebraciones actuales de muchos de los días festivos que reconocen las luchas del pueblo y sus líderes, como por ejemplo el movimiento de derechos civiles y el Dr. Martin Luther King Jr., son un tanto agridulces.

La única razón para el reconocimiento formal es que las protestas y la lucha lo hicieron posible, y esto en sí es una victoria.  Pero la otra parte, la escéptica, es que la historia real de cómo se originaron, está escondida.

La sangre, el sudor y las lágrimas que se derramaron se han ocultado.

El Día Internacional de la Mujer es así.  Se ha hecho mucho para esterilizarlo, empaquetarlo, comercializarlo, hacerlo cómodo al capitalismo, principalmente en el Occidente capitalista, del cual Estados Unidos es la capital.

Pero el corazón que late detrás de todas las imágenes y representaciones de fantasía sigue siendo fuerte, rojo y tiene el potencial de cambiar el mundo.  Su cola roja se asoma por debajo de todos los escombros corporativos.

El valor de las trabajadoras negras en el almacén de Amazon en Bessemer, Alabama enfrentándose a Jeff Bezos, uno de los hombres más ricos del mundo; de mujeres indígenas que resisten la violencia de género, asesinatos y oleoductos saqueadores; de mujeres inmigrantes / migrantes que luchan por  su supervivencia; de maestras y enfermeras que resisten al COVID-19, son el latido continuo del Día Internacional de la Mujer.

También las mujeres en Haití que están tomando las calles a pesar de la violencia de la derecha;  las mujeres de la India que se resisten a Modi y luchan por los derechos de los agricultores pobres;  y las mujeres de Brasil, Argentina, Irlanda y Polonia que luchan por el control de sus cuerpos, son el latido de su corazón.

Y no hay elogio suficiente para las mujeres de Cuba, China, Zimbabue, Irán, Corea del norte, Yemen y tantas mujeres de países que se resisten a las sanciones y al imperialismo estadounidense.

Después de todo, el Día Internacional de la Mujer se fundó sobre la idea de la solidaridad internacional de las mujeres trabajadoras y pobres de todo el mundo, y fue reconocido por primera vez por el movimiento socialista mundial el 19 de marzo de 1911.

El Día Internacional de la Mujer cumple 110 años

Clara Zetkin era su latido original, y definitivamente tenía un corazón rojo.

Si bien los avances en la historia humana nunca son producto de una sola persona o líder, sino más bien el resultado de condiciones sociales y materiales que obligan a la intervención de masas de personas, los líderes y sus organizaciones son un producto indispensable de ese proceso.

No pueden separarse de éstos terremotos, ni colocarse por encima o por debajo de él, sino que juegan un papel indispensable para garantizar su éxito.  La lucha intensa, en forma de grandes huelgas, protestas en las calles, sentadas en el lugar de trabajo, ocupaciones y, en última instancia, insurrecciones y levantamientos, son el motor del cambio.

En el caso del Día Internacional de la Mujer, se podría llamar a Clara Zetkin la incansable conductora de ese motor.

Durante ese período, las mujeres en Europa y otras partes del mundo estaban saliendo del feudalismo y condiciones de casi esclavitud, donde eran sometidas al abuso sexual, aisladas en sus hogares y aldeas como siervas y campesinas;  sólo para ser forzadas a un nuevo tipo de esclavitud, trabajando junto a sus hijos en los brutales talleres del capitalismo.

En estas nuevas condiciones, las mujeres revolucionarias socialistas y comunistas agitaron y organizaron a las trabajadoras para resistir, incluso cuando esto significaba hacerlo en condiciones ilegales sometiéndose a la posibilidad de cárcel y al exilio.

La Primera Guerra Mundial agravó el sufrimiento de formas inimaginables.  Trajo muerte y hambre, pero también resistencia, especialmente por parte de las mujeres.

Si bien la declaración del Día Internacional de la Mujer se hizo en Europa, el objetivo de Zetkin como socialista y comunista revolucionaria era que fuera de alcance internacional, uniendo a las mujeres a través de todas las fronteras.

Inspiración desde la ciudad de Nueva York

Una de las primeras protestas de mujeres que ayudó a impulsar el movimiento tuvo lugar en los Estados Unidos el 8 de marzo de 1908. Miles de trabajadoras textiles, principalmente inmigrantes, salieron a las calles exigiendo sus derechos.

Esto fue seguido un año más tarde con el “Levantamiento de las 20.000” de 1909, también llamada ‘huelga de las camiseras de Nueva York’, una huelga de trabajadoras de la aguja que duró tres meses.

Las mujeres inician una revolución

Pero el inolvidable punto de inflexión que selló el trato fue cuando las mujeres de Rusia iniciaron una revolución.

El 8 de marzo de 1917, las trabajadoras textiles en huelga se unieron a otras mujeres que atacaban las panaderías por los altos precios del pan en Petrogrado, Rusia.  Le imploraron a los soldados que no dispararan sus rifles.

Unos 90.000 manifestantes salieron a las calles exigiendo “paz, tierra y pan”.

Esta fue la salva inicial que derrocó al odiado zar de Rusia y en menos de un año, los trabajadores, campesinos y pobres liderados por el Partido Bolchevique tomaron el poder en noviembre de 1917.

Mientras estaban rodeados y bajo el ataque de las potencias imperialistas, formaron el primer estado obrero socialista.  Una de las primeras cosas que hizo la nueva revolución soviética fue reglamentar la igualdad de la mujer.

Zetkin la teórica, organizadora y activista

Si bien Clara Zetkin dedicó gran parte de su tiempo y esfuerzo a la causa de las mujeres de la clase trabajadora, fue a la vez intelectual y escritora, lo que llamamos teórica, y revolucionaria, hacedora, organizadora y participante.

A veces hubo divisiones y conflictos dolorosos.  Zetkin abandonó el Partido Socialista de Alemania en 1916 debido a su posición imperialista a favor de la guerra, y junto a Rosa Luxemburgo ayudó a allanar el camino para la fundación del Partido Comunista de Alemania.

Fue encarcelada repetidamente por oponerse a la Primera Guerra Mundial.

Extraordinariamente, Lenin se reunió con ella para elaborar estrategias sobre la cuestión de la mujer.

Otra parte de la historia de Clara Zetkin: la lucha contra el racismo

Zetkin se opuso ferozmente al Jim Crow y el linchamiento en el sur de los Estados Unidos.

Desempeñó un papel importante en la creación de apoyo internacional para el caso Scottsboro (1932) de nueve adolescentes negros acusados ​​falsamente de violar a dos mujeres blancas.  Fueron declarados culpables y Alabama solicitó la pena de muerte para 8 miembros (el noveno tenía solo 12 años).  Si bien finalmente fueron liberados, pasaron años antes de que los adolescentes fueran liberados.

Puede encontrar el llamado de Zetkin, “Save the Scottsboro Black Youth” en “Clara Zetkin: Selected Writings” (Salvemos a los jóvenes negros de Scottsboro, en Escritos selectos de Clara Zetkin) editado por Philip Foner con un prólogo de Angela Davis.

Zetkin y el golpe de Estado derechista en el Capitolio de EE. UU.

A medida que continuamos discutiendo los eventos del 6 de enero de 2021 en el Capitolio de los Estados Unidos, podemos evaluar y aprender de Clara Zetkin.

Zetkin entendió las causas del fascismo, conectándolo con la decadencia del capitalismo, instando a la unidad socialista y de la clase trabajadora.  En lugar de resumirlo mal, les instamos a leer y estudiar el informe de Zetkin presentado el 20 de junio de 1923 a la Internacional Comunista: “La lucha contra el fascismo”.

Los escritos, presentaciones y polémicas de Zetkin no eran abstractas.  No tuvo el lujo de mirar atrás, sino que tuvo que escribir en medio de la vorágine.  Esto hace que sus contribuciones sean más agudas e incluso extraordinarias.

A la edad de 75 años, gravemente enferma y casi ciega, habló durante una hora en el Parlamento alemán (Reichstag) el 30 de agosto de 1932, mientras los nazis le gritaban amenazándola de muerte.

Cuando Hitler llegó al poder, Zetkin se vio obligada a exiliarse y vivió sus últimos días en la Unión Soviética. Tenía 76 años cuando murió el 20 de junio de 1933.

Clara Zetkin vivió una vida increíble, llena de dificultades y luchas.  Sufrió por el asesinato de sus buenos amigos y camaradas Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht, pero también fue testigo del nacimiento de la Unión Soviética y vio avances genuinos para las mujeres.

Esta historia real no se puede sepultar bajo tierra.

El corazón rojo de Zetkin permanecerá con nosotros.